Soñar, todos dicen "soñar es gratis", pero no, todo tiene su costo, a veces soñamos cosas que no podemos cumplir, que no podemos concretar o que simplemente no nos animamos a realizar.
Y ¿cual es el costo? Yo se, el costo es, en muchas veces lagrimas, lagrimas de sufrimiento, lagrimas de reproche, lagrimas de rabia.
Soñar muchas veces duele, duele porque no podemos hacer realidad todo aquello que soñamos.
Por supuesto que tiene sus cosas buenas, como una pequeña sonrisa al día, pero no una sonrisa cualquiera, esa pequeña sonrisa de satisfacción, esa satisfacción de que por fin algo bueno llega a nuestros días, o a nuestro día. No todos los días son felices, eso dicen ¿no?
Pero a pesar de las consecuencias malas y buenas que nos trae el soñar, lo seguimos haciendo, no solo cuando dormimos, si no cuando estamos despiertos.
Un ejemplo: Vamos en el transporte, y como no tenemos nada que hacer, nos colocamos los auriculares, ponemos nuestra canción favorita y soñamos nuestra vida perfecta, soñamos que encontramos al amor de nuestra vida como en las películas, soñamos que nada de lo que nos sucede, nada de lo que nos pasa es real.
Sin embargo al llegar a destino, nos damos cuenta de que es solo un sueño, un sueño que podemos cumplir, o un sueño que simplemente quedara en ese transporte.
Esta en nosotros tratar de que esos sueños no nos lastimen, haciendo todo lo que este a nuestro alcance para poder concretarlos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario